domingo 9 de septiembre de 2007

Recién hablamos cuando las cosas le pasan a uno

Trabajé por cinco años en una conocida empresa de tecnología, empresa que le brinda servicios de outsourcing en tecnologías de información y comunicaciones a una empresa del sector productivo del país.

El primer año que fui asignado a este servicio, teníamos dos ambientes con varias oficinas en un mismo piso y cada ambiente contaba con una pequeña cocinita (en realidad solamente había un lavadero, reposteros, cafetera y un horno de microondas) que la mayoría de nosotros la usábamos para preparnos café o calentar nuestro almuerzo.

Un día de tantos, había yo dejado ya varios días atrás mi taza, luego de lavarla, en el escurridor de platos de la cocinita que estaba en el ambiente en el que yo trabajaba, cuando decidí que tenía ganas de tomar café. Fui a buscar mi taza y no la hallé por ningún lado.

Pensé que tal vez alguno de mis compañeros la habría tomado y la estuviera usando, pero luego de pasearme por todo el ambiente (más o menos 20 escritorios) no la encontré y nadie sabía darme razón del paradero de la bendita taza.

Fui al otro ambiente que ocupabamos en el piso y, para mi alivio y sorpresa encontré la taza en el escurridor de platos de la cocinita de ese ambiente. Recogí la taza, fui a mi escritorio, me senté a la computadora, abrí el cliente de correo electrónico y escribí un mensaje a todos mis compañeros de trabajo (incluidos nuestros jefes por supuesto) con el tenor siguiente:

Compañeros, quisiera saber quién cojió mi taza, es la única que tiene el logo de Pacífico Seguros, está bien que si necesitan una taza, cojan la que encuentren disponible incluyendo la mía, y me parece muy bien que incluso la hayan lavado luego de utilizarla; pero lo que si reclamo es que no la hayan dejado en su sitio, eso no está bien es una falta de respeto.
Debido a mi mensaje se suscitaron varios más, algunos reclamándome que porque les enviaba el mensaje si ellos tenían su propia taza. Como si uno fuera adivino para saber quién tiene o no tiene taza y quien usa alguna de las que hay en las cocinitas.

Demás está decir que por más que intenté explicar que si yo no me dirigía a todos para que tomásemos conciencia y al ver algo que afecta a otro negativamente nos solidarizaramos para evitar que ese tipo de comportamiento prevaleciera, fue inútil. Al final yo fui aquel al que le gusta hacer tempestades en un vaso de agua y por mucho tiempo me decían bromeando: "Hey Xavier, por si acaso yo no he cogido tu taza". Y en todo ese tiempo, ninguno de los jefes de área ni el gerente del proyecto opinó nada al respecto.

En fin.

Ya casi había olvidado este episodio; pero hace unos días, ya luego de dejar ese trabajo, fui a visitar a mis antiguos compañeros de trabajo, cuando escucho a mi ex-gerente decir: "Saben, no se donde estará mi taza, se me ha perdido". Inmediatamente me acordé y parece que él también porque al ver la expresión de mi rostro cambió inmediatamente el tema de la conversación.

2 comentarios:

Emilio Antonio dijo...

mmm, Qué t puedo decir?, una vez hice algo parecido, pero ojo que aunque aún no terminaba de tomar mi café (con la taza del GERENTE del Outsourcing, y sin saber q era d él.. jeje), él buscaba su taza y la encontró en mi sitio... aunque me dijo que no había problema, me dió roche.... Ahora que si él no la buscaba y yo terminaba mi café, conociéndome, creo q la hubiera lavado al final del día, no por fastidiar, sino x q me olvidaría... A veces uno es muy distraído, me pudo haber pasado, tú sabes el día a día, las llamadas, los requerimientos y todo eso te llega a distraer... Pero pienso que es sano hacerles recordar a la gente sobre estos pequeños detalles, así los tomemos para bien o mal. Somos maduros como para aceptar este tipo de correos no? Almenos eso creo... Si me hubiera pasado a mí, creo q reaccionaría igual.

Walter_Eduardo dijo...

Si trasladaramos tu anecdota a otras situaciones veremos que tendremos "tazas" en nuestra vida cotidiana. No se que se podria ver peor, tomar algo y devolverlo mal, o tomar algo sin preguntar y simplemente hacerse el desentendido al final, o ambas cosas...suficiente fumada por hoy.